A finales de invierno será el momento ideal para que adquiráis bulbos de narcisos, ya que florecen tan pronto como desaparecen las heladas invernales y se asoma el sol primaveral. Son plantas relativamente baratas y se pueden encontrar casi en cualquier floristería o grandes almacenes, en concreto estos narcisos de la foto que ilustra esta entrada los compré en una visita al Ikea el año pasado.
La variedad conocida como la Narcissus Tazetta también se la conoce por varita de San José en algunas zonas por la época en la que florecen. Tienen una fragancia espectacular que puede inundar toda una terraza con media docena de bulbos solamente, además de ser flores tremendamente bonitas, aunque esta variedad es un poco más cara que las que se pueden encontrar en el Ikea.
Una vez la flor ya se ha marchitado, yo suelo dejar los bulbos durante un par o tres de meses más, dando tiempo así a que se reproduzcan y crezcan algunos bulbos más en la base, que luego saco, limpio de tierra, separo y guardo en una caja de madera hasta el invierno siguiente, cuando los vuelvo a plantar por separado.
Como consejo de decoración, os diría que aprovechéis esas macetas de bonsai chinos que suelen vender (o que guardas desde que se te murió el último que te regalaron), como los bulbos no necesitan demasiada tierra, son macetas perfectas para este tipo de flor.
Espero que os haya gustado el consejo.