Pasamos durmiendo aproximadamente un tercio de nuestra vida (o al menos, así debería ser) es por eso que debemos tener especial cuidado de nuestro bienestar y nuestro entorno durante la noche para que el estado de nuestra piel no se resienta o incluso para mejorar su aspecto utilizando los productos que sean aconsejables según nuestro tipo de piel.

Algunos consejos que son fáciles de seguir, pero no por eso menos importantes, serían los siguientes:

- Antes de acostarnos, debemos eliminar completamente cualquier resto de maquillaje, tanto en la cara como en el cuello y en el escote.

- Aplicar las cremas, serums o mascarillas un poco antes de irnos a dormir, para así dar tiempo a que la piel lo absorba y no se quede en la almohada.

- Debemos controlar la temperatura ambiental del dormitorio, para evitar así que se nos reseque la piel por mucho calor, o se nos agriete por exceso de frío.

- Podemos hacer unos masajes faciales sencillos con los dedos para relajar los músculos de la cara y así evitamos las arrugas debidas a rigidez facial.

- Tomar infusiones relajantes (tila, manzanilla, valeriana...) antes de irnos a la cama, para descansar mejor y conciliar el sueño rápidamente. Así nos cundirán más las horas de sueño.

- Aplicar cremas con el componene Q10 nos ayudará a retrasar la aparición de arrugas.

- Algunos productos de belleza nocturnos utilizan olores basados en la aromaterapia, que nos ayudará a conciliar el sueño e incluso a estimular procesos antienvejecimiento y regenerativo.