Sigo recorriendo con la mirada y el ratón el álbum de fotos de mis viajes y me encuentro con esta magnífica foto de la Torre de Tokio de noche. No es el edificio más alto del mundo, ni siquiera de la capital nipona, pero me trae unos recuerdos maravillosos.

Os recomiendo dos visitas a esta torre, una de día y otra de noche (allí se pone el sol muy pronto, así que no vayáis demasiado tarde y os lo encontréis cerrado), las vistas son completamente diferentes e igualmente embriagadoras.