Sin palabras me he quedado hoy. ¿Os acordáis de mi amiga Julia? Sí, la que me envió la invitación para el bautizo de su hijo, pues bueno, hoy la he acompañado a una tienda de decoración ya que quería comprar algunas cosillas para acabar de decorar la habitación de Adrián, su bebito.
Hasta aquí todo bien.
¡Lo que no sabía yo es que Julia tenía esa inclinación hacia las habitaciones Disney! A ver, entendámonos, con esto me refiero a una habitación en la que no se puede ver ni un solo centímetro cuadrado de pared, porque está toda entera decorada con pegatinas de animales, vinilos de diferentes formas, lámparas con figuritas colgantes y rodantes, mantas de vivos colores estampadas con todos los personajes de dibujos animados que se os ocurra...
¡Y no es que haya visto la habitación, lo deduzco por la cantidad ingente de detallitos de ese estilo que ha comprado hoy! O tiene una habitación tan grande que le cabe una cuna tamaño King Size o el pobre Adrián no va a ver la luz del sol hasta que cumpla los 10 años y sea capaz de descubir la ventana que hay oculta bajo los pósters. :D
Ahora diréis, mira esta, que se desaoga en su blog en vez de decírselo a la cara de su amiga. Pues os equivocáis, no solo se lo he dicho en la misma tienda, sino que además le he dicho que iba a 'bloggear' sobre el tema. ¡Y no le ha importado! Ella es así... y así hay que quererla