Si habéis seguido mi blog desde los principios, sabréis que no soy muy amiga del Tarot, pero todo parece llevarme de una forma u otra hacia este... digamos... arte adivinatorio.
Hoy estaba tomando un café con una amiga que después tenía cita con un gabinete de tarotistas, y claro, la curiosidad me ha llevado a acompañarla. La experiencia no me ha defraudado, bueno, un poco sí, yo me esperaba un señor con túnica o una señora con medio disfraz de bruja, pero lo cierto es que me he encontrado con una chica joven, vestida con tejanos y una camisa, eso sí, algo tétrica.
No voy a comentar nada de la tirada de mi amiga, pero lo que sí os voy a contar es que esta tarotista estaba tan segura de sí misma que se ha ofrecido a hacerme una tirada a mi, sí, a mi, la persona más escéptica del universo. Yo le he dicho que no estaba dispuesta a pagar nada por algo en lo que no creía, a lo que se ha reído y me ha dicho: bueno, yo tampoco cobro, sólo lo que tú me quieras dar, a modo de buena voluntad. Ni con esas, yo le he dicho que de voluntad la justa y si había ido era por curiosidad. Así que me ha dicho, bueno, pues una tirada corta y no pienso aceptar nada de voluntad.
¿Cómo me iba a negar? ¡Eso es experimentar!
Bueno, lo cierto es que ha 'acertado' ciertas cosas de mi pasado reciente, pero, ¿quién no ha sufrido un desengaño amoroso? El caso es que para deciros si a acertado o no, deberéis esperar al menos, hasta mediados del año que viene, cuando según esta chica, encontraré a mi media naranja.
Sereis los primeros en saberlo