En los últimos tiempos estamos siendo bombardeados con publicidad sobre 'Internet móvil' o 'Internet para llevar'. ¿Qué es eso del internet móvil? Pues básicamente se trata de utilizar la red de telefonía móvil digital para transmitir datos.
Las ventajas del internet móvil son claras, ya que con un simple dispositivo que no necesita estar enchufado a ninguna conexión fija podemos disfrutar de internet en cualquier lugar. Es, por tanto, una solución óptima para aquellos que viajan mucho y necesitan estar conectados en cualquier momento (algo que poco a poco nos está pasando a todos).
La idea está bien, pero ¿es realmente un substituto válido para el ADSL o la conexión de cable? Porque claro, barato, lo que se dice barato no es, al menos en países como España. Así es que a la mayoría nos viene a la cabeza la idea de dar de baja nuestro ADSL y de paso nuestra línea telefónica y utilizar sólo una conexión 3G móvil incluso desde nuestro hogar, ahorrándonos de esta manera unos euros y ganando movilidad.
Pues según mi experiencia, que por motivos de trabajo dispongo de las dos conexiones, mi consejo es que de momento no. Las conexiones móviles, ya sean con dispositivo USB 3G o mediante el teléfono móvil son demasiado lentas e inseguras. Si dependes de una conexión estable por trabajo, o incluso por uso intensivo a nivel personal, no puedes permitir que de repente la conexión pase a velocidad GPRS, o que simplemente no funcione, algo que desgraciadamente todavía es muy habitual.